Horacio Marín, presidente y CEO de YPF REUTERS/Agustín Marcarian
Un hombre procesado por arrojar botellas con combustible encendido contra un centro comunitario judío en la ciudad de Boulder, Colorado, admitió su culpabilidad en la corte federal ante cargos de crímenes de odio y uso de artefactos incendiarios destructivos.
La investigación, llevada adelante de forma conjunta por el FBI y las fuerzas policiales de Colorado, recopiló registros audiovisuales, rastros balísticos y mensajes digitales que demostraron la premeditación del atentado por motivos de intolerancia religiosa.
Durante la audiencia preliminar, los fiscales federales destacaron que no se registraron víctimas fatales gracias a la pronta intervención de los servicios de bomberos y a las medidas de contención edilicia instaladas en la sinagoga.
Líderes de la comunidad celebraron el avance de la justicia penal y reiteraron el llamado a la unidad y al rechazo absoluto frente a cualquier manifestación de violencia, antisemitismo y discriminación en todo el país.
La sentencia definitiva contra el agresor se dará a conocer a mediados de diciembre, con penas que podrían superar los veinte años de prisión federal en una penitenciaría de máxima seguridad.